Nora Barredo es Licenciada en Psicología por la Fundación Barceló, donde actualmente se desempeña como Ayudante de cátedra. Cuenta con un Posgrado en Psicoanálisis en el Centro Ulloa y desarrolla su práctica clínica en consultorio particular. Además, es docente en la formación de psicoterapeutas en Estoica e integra el equipo de Acompañantes de Personal No Docente en Désir Salud, un Centro Integral de Discapacidad y Salud Mental. La invitamos a escribir para esta entrega del Newsletter sobre los cuidados de la salud mental en los profesionales de la salud, y no lo dudó. Desde su trayectoria como psicoterapeuta y rol docente en la Fundación Barceló nos invita a leer Recetas para preparados.
Recetas para preparados. Cuidado de la salud mental de los profesionales de la salud.
Por informes de la OMS conocemos los factores de protección, las condiciones que mejoran la resistencia a factores de riesgo y trastornos mentales. Podemos tomarlos como recomendaciones:
- Determinantes sociales: fortalecimiento, integración de minorías étnicas, interacciones interpersonales positivas, participación social, responsabilidad social y tolerancia, servicios sociales, apoyo social y redes comunitarias.
- Determinantes individuales: capacidad para afrontar el estrés, capacidad para enfrentar la adversidad, adaptabilidad, autonomía, ejercicio, sentimientos de seguridad, sentimientos de dominio y control, habilidades de resolución de problemas, autoestima, destreza vitales y sociales, apoyo de familia y amigos, etc.
Los profesionales de la salud, en general, también necesitamos cuidar nuestra salud mental. Dada la particularidad de nuestra labor, más allá de la profesión y los ámbitos donde nos desempeñemos, todos estaremos más expuestos al padecimiento humano de otros. En muchos casos, los profesionales de la salud, mareados entre exigencias y elogios, se descuidan a sí mismos.
La Dra. en Psicología Elena de la Aldea propone el concepto de “subjetividad heroica”. La subjetividad son modos de ser, hacer, pensar, sentir. La subjetividad se la puede deducir no sólo de los enunciados, sino también de las prácticas que los acompañan. La “subjetividad heroica” sería una disposición, un modo específico de situarse ante un problema, sería colocarse en el lugar de héroe o salvador. Lo cual termina siendo contraproducente, porque el otro es visto como un objeto a preservar/rescatar y no alguien con quien pensar. Y esto puede llevarnos de la omnipotencia de creer que podemos con todo, a una profunda frustración. Los héroes en general vienen con valores más elevados, sean terrenales y/o celestiales, y creen operar con compromiso -hasta con sacrificio- “por el bien del otro” o “por el bien de la comunidad”, desde un lugar de autoridad moral y de saber. Todos los problemas se resolverían con voluntad, capacitación, recursos, esfuerzos, y más acción.
¿Y si aún así el problema no se resuelve? ¿y si lo que yo veo como problema no coincide con lo que el paciente considera problema? ¿y si el caso se complica? ¿y si me afecta el problema, aunque sea del otro? ¿y si ya no tengo energía? ¿y si por fin veo que no puedo sin los otros?
Los espacios de intercambio entre colegas de la profesión, los “pases” en los hospitales, los espacios de supervisión nos permiten reflexionar, compartir la carga y pensar los casos de manera refrescante. Muchas veces lo adecuado es la interconsulta y ante la duda puede ser mejor hacerla. Incluso algún día puede hacer falta una derivación. Por supuesto, pasar uno mismo por un análisis personal o por algún espacio psicoterapéutico, brinda herramientas para lidiar mejor con el malestar y la posibilidad de realizar cambios en nuestra posición subjetiva. Nadie puede solo ni puede todo. Se trata de asumir uno mismo la propia falta y también de poner límites a las demandas ajenas.